42195 mEtrOs

 

¡Hola adapner@s!

¡Pies para qué os quiero! El reto de Amaya llega a su fin. Aunque aún estamos ultimando algunos flecos de la post-carrera, llega la hora de despedirse de todos vosotr@s hasta el año que viene.

Pero no podíamos despedirnos sin haceros llegar el relato de nuestro gran reto, la Maratón de Madrid.

Nota: voy a ser totalmente subjetiva, que quede claro que esta es mi carrera, la que yo viví, quizás se aleje de la realidad pero es así como la recuerdo. Empezamos.

Los días previos a la carrera que pondría el broche final a nuestro reto fueron de auténtico infarto. Los móviles no paraban de sonar con mensajes de whatsapp y mails y las redes sociales no paraban dar avisos… Entre dudas y ánimos nos llovían compradores de kilómetros solidarios… Estábamos agotados, nuestras familias aguantaban con una paciencia infinita nuestro ajetreo, pero la participación masiva nos emocionaba hasta tal punto que no podíamos sino aguantar el tirón y seguir hacia adelante pues Amaya bien lo vale.

Pero por fin llegaba el gran día, teníamos todo listo… Por suerte, la inercia de curro que llevábamos durante semanas nos liberó de los nervios previos, al menos por un momento…

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La noche antes apenas pude conciliar el sueño, dormí una 4 o 5 horas, sabía que lo que se avecinaba era algo muy importante y tenía que salir perfecto. No dejaba de pensar si seríamos capaces de aguantar… Una maratón es muy dura, lo es para cualquiera que se anime a correr los 42 km 195 metros,  pero a esto se unían una serie de factores como la cantidad de cuestas que tiene ciudad como Madrid, el hecho de que Dani y Guzmán tuvieran que cargar con más del doble de su peso durante el recorrido o la duda de si Antonio y yo seríamos capaces de aguantar todas esas horas encajonados en las handbikes pasando frío y demás…

Pero ya no había vuelta atrás, teníamos que salir a la calle, dar lo máximo y llegar a la meta, ese era nuestro único objetivo.

A las 7.30 de la mañana quedamos en una de las rotondas del pueblo para salir todo juntos hacia Madrid, de camino al punto de encuentro Guzmán nos enviaba esta foto

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sillas listas… ¡Madrid nos espera!

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Por la A5 las carreteras estaban desiertas, tan sólo nuestra mini caravana…A ver, ¿Quién en su sano juicio se levanta un domingo a las 6 de la mañana para irse a correr 42 km? Pues nosotros.

A las 8.00 habíamos quedado con Dani en la Puerta de Alcalá, un lío tratando de aparcar, llegamos tarde por supuesto y nos despedimos de nuestras familias y de Amaya  casi sin darnos cuenta y los chicos nos bajaron corriendo hasta Cibeles. Allí nos esperaban los chicos de la Sexta, que querían grabar un poco más para el reportaje de las 14.00 h, un par de preguntas, unos planos de cámara y corriendo a nuestro sitio.

La organización decidió colocarnos al final del pelotón para no entorpecer a los corredores que iban a por marcas así que allí estábamos nosotros, a 1 km de Cibeles  esperando a que dieran la salida…

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Esperando el tan ansiado momento nos encontramos con otro equipo  “el Team Espada, con un par” que también corría con uno de los nuestros, Carlos García Espada, también desde el final, también llegaron…

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La noche antes de la carrera a Dani se le ocurrió crear un grupo en whatsapp para poder ir informando de nuestra posición en tiempo real a lo largo del recorrido, gran idea, gracias a esto nuestros familiares, amigos e hinchas estuvieron en todo momento al tanto de nuestra hazaña y nos fueron regalando ánimos e imágenes que nos quedarán para el recuerdo…

Por fin dieron la salida y comenzamos a correr, había llegado nuestro momento, en el ambiente todo era energía,  muchísima gente entre el público, música de fondo, avisos en distintos idiomas por megafonía, cámaras, fotos…Pero con forme nos íbamos alejando se hizo el silencio, hacía frío, subíamos por la Castellana y se veía una enorme masa multicolor de corredores de lo más heterogéneo… Chicas y chicos, jóvenes y no tan jóvenes, gente que corría en grupos y otros que iban por libre, todo tipo de causas benéficas, peñas, equipos y todo tipo de indumentarias.

Antonio iba contemplando los edificios, los señalaba y nos contaba sus anécdotas, Dani y Guzmán se animaban, se gastaban bromas y se cronometraban…Al parecer tenían que autorregularse porque el ritmo que llevaban no era viable, como decía al principio comenzamos con mucha fuerza… Yo estaba un poco aturdida, el paseo me tenía absolutamente impresionada, Madrid sin coches, sin humo, ese silencio,  el sol aún estaba saliendo, la ciudad era toda para mí…

Según avanzábamos comenzamos a tener algunos problemas, el recorrido se iba estrechando por tramos y los corredores se amontonaban, además nuestros chicos suelen correr a un ritmo mayor al de la gente que teníamos alrededor y comenzaron los atascos y los cambios de ritmo…Pasamos Plaza de Castilla y nos dirigíamos a Bravo Murillo, el frío me tenía entumecida, me costaba mover los brazos y los dedos ni los sentía, empecé a agobiarme un poco y por momentos el reto se me hacía bastante cuesta arriba. Dani y Guzmán se dieron cuenta, no paraban de preguntarme si estaba bien. “Sí, sí, sólo un poco de frío”. Y seguimos y vi a Luis (del cole)  y olía a churros y volvió la música y los ánimos…¡bendito ruido! ¡subidón, subidón! y así fue mi carrera durante bastantes kilómetros, subidas y bajadas de ánimo, dudas, frío y algún que otro silencio que me delataba…

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Poco a poco fui animándome, el frío se pasaba, el día avanzaba y la gente se animaba a salir a las calles a animar a esos zumbados que se levantan un domingo a las 6 de la mañana para correr 42.195 metros. Sin el apoyo de la gente, los conocidos y los anónimos, no se si podría hacerse…

Recuerdo que cuando nos reuníamos a entrenar o discutir temas del reto Dani siempre me decía “verás María cuando te veas por mitad de la Gran Vía…” no se equivocaba, no se puede explicar, es una auténtica pasada…Bajamos por Preciados y cuál fue nuestra sorpresa cuando vimos a todo el equipo,  Amaya y Argos incluidos, pegando gritos en la misma Puerta del Sol…¡nos vinimos arriba!

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Aún quedaba mucho camino por delante, yo ya no sabía ni dónde estaba ni cuánto faltaba, comenzaba para mi el paseo por el Madrid desconocido.

Por suerte, empezaba a entrar en calor, además los kilómetros ya pesaban y nuestros chicos estaban haciendo un esfuerzo sobrehumano, había que dejarse de pamplinas y apoyar la causa, aunque fuera cantando “Dirty Old Town” en honor al pápa para hacerlos reír un poco (nota: canto de pena). Por fin llegamos a la famosa casa de campo,  ya era hora, el recorrido maravilloso, muchísima gente viendo y animando, empezaron las bajas…

Aquello fue algo que me impresionó muchísimo, algunos corredores  sentados y tumbados por el camino, otros empezaban a retirarse con su dorsal en la mano y cabizbajos, pero lo que más me impresionó fue ver como alguien se rompía en una décima de segundo delante de tus narices…

Nuestros chicos empezaban a resentirse, el haber hecho los primeros kilómetros tan rápido estaba pasando factura. Dani se quejaba y Guzmán de momento tiraba, pero lo veías hacer estiramientos cuando caminábamos cuesta arriba. El final de la Casa de Campo es infernal. Por suerte llegaron los refuerzos algunos amigos de Dani decidieron acompañarnos en los últimos kilómetros, Miguel fue el primero en encontrarnos luego llegarían Javi y Jimmy en su bici. Nos asistieron, nos animaron y nos pusieron “We are the champions” por el móvil, ¿qué más se puede pedir?

Llevaríamos 3 horas y media de recorrido,” lo peor había pasado”, ya no quedaba ná, pero nuestros chicos estaban agotados. A partir de ahí las paradas y bajadas de ritmo fueron constantes pero la gente que nos veía y que valoraba el enorme esfuerzo que hacíamos nos jaleaba y con eso tiraban. “Ya se escuchan los trenes de Atocha” les decíamos para animarlos, pero la carrera parecía interminable. Se callaron ellos, cuando un Izquierdo se calla…chungo. Pero íbamos con los mejores y nos acompañaban unos chicos muy apañaos, todo iba a salir bien…

La cuesta de Goya se hizo muy dura y Dani, aunque agotado, empezaba a revivir un poco, sin embargo a Guzmán los calambres le daban con mayor frecuencia, pero se oían los patos del Retiro, ya estábamos. Entonces Guzmán y Antonio se paran, yo aviso a Dani, salimos juntos y entraríamos juntos, Dani no podía parar porque si lo hacía igual no podría seguir, por suerte nuestros acompañantes se sacaron un conejo de la chistera y nos arreglaron las piernas de Guz lo justo como para llegar a meta.

Por fin llegamos y allí estaba nuestra gente esperándonos unos metros antes con Amaya, la nena iba a cruzar la meta con nosotros, en los brazos de Antonio. También se subió a la cuadriga (como la llaman los chicos) Alex, la nieta de Antonio. No se que se le pasaría por la cabeza en aquel momento pero llevaba puestas las gafas de la vergüenza así que supongo que estaba totalmente emocionado y feliz. Como todos. 4 horas 23 según la organización, 4 horas 13 según nuestro reloj (salimos los últimos).

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Después de pasar todos los filtros, reencontrarlos con familiares y amigos y llorar un poquito para descargar toda la tensión acumulada llegaron las fotos, las felicitaciones y las experiencias compartidas. En muchos momentos sentí que estábamos los cuatro “solos” corriendo por las calles de Madrid, pero no era así. Como dije al principio Dani creó un grupo para informar de nuestra posición a familiares y amigos y así lo hizo, cada 5 km cogía el móvil y contaba muy escuetamente por dónde íbamos, la gente nos fue siguiendo virtual y físicamente, los que estaban por Madrid nos hicieron fotos y las compartieron, nos mandaron ánimos que luego leímos pero sobre todo hicieron posible que mi madre, que estaba a 700 km de mí pudiera seguirme y estar conmigo… Cuando horas después recuperé mi móvil tenía cerca de 500 mensajes de whatsapp por leer…sólo puedo daros las gracias…10
12Hace algo más de 15 días de aquel 27 de Abril y aún me emociono al recordar la experiencia vivida. Ha sido uno de los proyectos más emocionantes y gratificantes en los que me haya podido embarcar. Antonio, Dani, Guz y yo hemos quedado unidos de por vida por esta inolvidable experiencia. Podría estar recordando detalles, sensaciones y emociones durante horas pero ya me he enrollado demasiado.  Así que acabo con mis agradecimiento:

Tengo que agradecer a tod@s el apoyo recibido antes, durante y después de la carrera…el reto de Amaya nos ha absorbido durante semanas y es posible que haya olvidado cosas importantes, aunque se que mis amigos y mi familia me perdonaran porque saben lo importante que todo esto ha sido para mí

Hemos tenido muchos aciertos, también algunos errores que nos servirán para mejorar en proyectos futuros…gracias por vuestras donaciones, por difundir este reto y sobretodo por creer en nosotros, animarnos y aguantarnos…

El día 27 de Abril de 2014 viví una de las mejores experiencias de mi vida, aún hoy sigo asimilándolo…soy maratoniana! Gracias a ADAPNE, a Pies para que os quiero! El reto de Amaya, pero sobretodo gracias a mi compañero Dani y a mi bro Guzmán sin cuyo esfuerzo Antonio y yo nunca habríamos podido hacernos los 42 km y 195 m del Maratón de Madrid…

Quiero también agradecer especialmente a tod@s los que nos seguisteis en las calles y por las redes, sabíamos que estabais y eso nos dio fuerzas para llegar a la meta…y agradecer especialmente a mi familia, mis padres adoptivos Rosa y Goyo, al Sr. Darling y a mi santa madre, Mechy, por acompañarme y animarme…

1000 gracias a todos de corazón
14Así quedo nuestra pequeña Amaya después de la carrera…

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